Las dobladas San Carlos nacen en 1951 junto con los billares del mismo nombre en la 12 avenida y 5a. calle de la zona 6. Cuentan ahora ya con un formato de franquicia que a beneficio de nosotros los que nos gustan los manjares (fritos) las podemos tener más cerca. Existen, que me recuerde en este momento locales en el centro comercial Los Próceres, Pacific Center, San Cristóbal y el original de la zona 6. Cuentan en realidad con 10 localidades.
En fin que era domingo y mis tripas rugían por algo delicioso/nocivo para la salud. Instantáneamente pensé en la traducción literal de esta combinación lo cual es algo frito, siempre. Las dobladas San Carlos son una de estas combinaciones perfectas que combinan la cocina de casa y la producción en masa (son deliciosas y rápidas). Se trata de una tortilla que envuelve carne de res, que a ciencia cierta no sabría decir que corte es pero me quiero arriesgar y decir que es bolovique, suavemente condimentada con sal y frita en aceite también. ¿Ya dije que puede ser nocivo para la salud? Esta combinación no está completa sin el repollo al más puro estilo sauerkraut todo junto va ahora frito nuevamente en una sartén inmensa que más parece comal. El toque de las dobladas sin embargo sobrepasa el proceso de fritura y cocimiento. El proceso de fritura lo perfeccionan poniendo trozos de madera encima de las tortillas dobladas por la mitad. Una vez el proceso está completo están listas para servirse. Las dobladas son acompañadas por el chile de la casa, un producto verde y sabroso que no he intentado descifrar, y limones partidos en cuartos. Existe una leve pero gran diferencia, desde mi punto de vista, en donde las vaya uno a comer y de eso vamos a hablar un poco más adelante.
Ya teniendo uno a las dobladas enfrente es frecuente no saber qué hacer con ellas. Pero no se preocupen, este reportaje trae instrucciones incluidas:
1.- Tomar la doblada.
2.- Abrir la doblada.
3.- Depositar una cantidad generosa del chile de la casa.
4.- Exprimir de uno a dos cuartos de limón sobre el repollo.
5.- Cerrar la doblada.
6.- Abrir la boca.
7.- Cerrar los ojos.
8.- Morder la doblada (no los dedos, con cuidado)
9.- mmmmmmmmmm mmmmmmmm mmmm…
Así es de sencillo, disfrutar un clásico de la gastronomía urbana guatemalteca. La diferencia de las que les hable previamente recae en cómo se sirven, si son para llevar o para comer en el lugar. De comerlas en el local, uno las puede ver servidas en un desalmado plato desechable de poliestireno junto con sus servilletas. O bien decidirse por pedirlas para llevar, que acá se vuelve todo más genuino y se envuelve en papel de envolver. Casi casi como un regalito para uno mismo y comerlas deliciosamente en la tranquilidad de casa. Estas deliciosas dobladas han trascendido ya 60 años y en definitiva al probarlas sabrán la razón del éxito, se puede decir que esta seria otra manera de disfrutarse a una “viejita rica”.
Calidad (3/5): dos veces frito jamas es algo malo, aunque a veces si pueden ser algo secas. El chile y el limón son excelentes complementos.
Precio (6/10): con un precio de Q10 hay que considerar que se necesitan al menos tres para quedar satisfecho.
Riesgo (5/10): si van a tomar la opción de llevarla a casa todo bien, menos la limpieza. Si se opta por la opción de un centro comercial también. Corren los rumores que algunas localidades cerraron por extorsiones, no cabe duda que hasta la gente fea quiere comer rico.
Calificación ponderada en piolos: 3.65






