La taquería Maranatha se encuentra en la esquina oeste de la convergencia de la avenida Petapa, la 9ª. avenida y la 8ª. Calle de la zona 12 capitalina. Un establecimiento que con los años ha crecido y hasta ha tenido por momentos un apartado llamado “churrasquitos Maranatha”. Esto evidentemente porque les va bien, y es que tienen con qué. Como cultura general, Maranatha viene de la conjunción de dos vocablos arameos (מרנא תא) que traducidos vienen a decir algo así como “El Señor viene” y vaya si son unos señores tacos los que se avecinan. A mi juicio son de los mejores tacos que he probado. Grasosos, gozosos y sabrosos, el pedazo de cuerito asemejándose a chicharrón es una delicia callejera que por favor, todos háganme la caridad de probar.
Tienen que saber cuándo llegar debido a que sus horas estándar de operación no son muy ortodoxas que digamos. Para entender esto es necesario comprender el trasfondo del mismo. Diariamente en esta taquería sale a vitrina un cerdo fresco y recién horneado. Toma según me cuentan alrededor de 10 horas cocinar al espécimen de una manera que quede bien cocido, y extremadamente sabroso. Llegamos en el alba de las actividades, los patojos aun cortaban cebolla, pepino, vertían la salsa en los contenedores. Para mi sorpresa el cerdo no estaba ahí. Me dirigí rápidamente a uno de los cocineros y exprese mi sorpresa y preocupación ya que el ídolo al que visitaba no se encontraba, así pues una serie de preguntas diversas ametrallo mi lóbulo frontal: ¿Dónde estaba el cochito? ¿Por qué no lo tenían a la vista? ¿No iba a haber un deleite porcino ese día? ¿Era esto una señal de que debería hacer una dieta? Afortunadamente una a una estas preguntas fueron respondiéndose y lo mejor es que la ultima si era nada mas producto de mi extrema paranoia.

La primera pregunta me la contesto el cocinero, me conto que el cerdito salía en alrededor de media hora (en ese momento eran las 4:30pm justamente) y que había ingresado al horno por ahí de las 6 de la mañana. La verdad es que cuando me comento esto quede aturdido de la pura sorpresa, este puerco horneado no es algo preparado a la ligera. Alguien valientemente madruga única y exclusivamente para montar ese cuadrúpedo delicioso al horno.
Pregunte si podía pasar a ver cómo era horneado, la respuesta fue negativa, debía esperar a una hipotética encargada que nunca pude observar. Me imagino que algún secreto se esconde detrás de la puerta negra (¿cerrada con tres candados y remachada?) o bien podría ser nuevamente un producto más de mi paranoia. Había varios comensales alertados por la falta del animal vitrineado que todos pueden observar al atravesar la antes mencionada intersección. Varios preguntaron, otros solo estiraron el cuello y abandonaron la empresa del buen comer. Yo persevere y espere, la recompensa lo valía, cada segundo, cada caloría. Y antes de cumplir esa media hora salió al más puro estilo Maharajá sobre una carruaje de gente. Detrás de la puerta asomose primero el hocico de ese bello animal dorado por las mas de 10 horas abrazado por la brasa, y luego el cuerpo entero, mas de 50 libras de pura deliciosidad, la hora había llegado. Se abrió paso hasta llegar a su puesto, donde varios ávidos cocineros destazan a pedazos desde el cuero hasta la entraña para luego freír esta carne y darle el toque final. El aroma va más allá de una descripción somera en palabras, el aroma se adhiere rápidamente a los receptáculos de la nariz para luego ser almacenado en lo más recóndito de la memoria de cada uno de los comensales, por eso todos vuelven.

Y más rápido que bonito pedí mi porción de tacos, obviamente de cerdo horneado. Existen otras opciones como “al pastor” pero evidentemente la predilección es por este cerdo. Y es que no es nada más casualidad que este animal haya sido domesticado hace más de 5000 años, fue uno de los primeros. No por nada los chinos lo consideran un ente indulgente y apasionado, pero también calmado y galante. Y así fue, llevaron finalmente mi porción, que atiborre de deliciosa salsa de aguacate y me dispuse a comer.
-¿Que si quiero más? Traeme unas gringas, de cerdo también, buen 10… -

Veredicto:
Calidad (4/5): Excelente, rico, bueno, pero a veces muy escaso. Existe ese dicho coloquial de como poco pero bueno, acá no debe aplicar.
Precio (7/10): con un costo de Q15 la porción de dos tacos y Q18 la gringa de buen tamaño es un establecimiento asequible, definitivamente necesitan más de una porción.
Riesgo (9/10): con un horario de 4:30pm a 12:30am y a unas cuadras del trébol, les recomiendo ir cuando rompe la tarde, o por lo menos no cuando ya es el día siguiente.
Calificación ponderada en piolos: 4.79

Sos un poeta de la comida. Un review a la altura de estos tacos celestiales!
ResponderEliminarjajajajajajaja hora de hacer dieta! bueeeeeeeeno se mira el cochito
ResponderEliminarYo si puedo decir que son los mejores tacos que me he comido. Gringas de Cerdo, que cosa tan maravillosa.
ResponderEliminarse te olvidó agregar a la reseña el clima de fin de mundo que reinaba, esa tarde!
ResponderEliminarVaya que se avecinaba el Señor! jaja!
jajaja es cierto!! el cielo clamaba el armagedón.
ResponderEliminarFelicidades por tan excelente nota! En lo personal considero que la verdad son muy ricos y unico... pero si las porciones deben ser un poco mas grandes!Buen provecho!
ResponderEliminarGracias Angel, te invito a que sigás el blog para ver las próximas notas!
ResponderEliminarHEY SABEN EL NUMERO DE TELEFONO DE ALLI LOS QUIERO CONTRATAR. AYUDENME
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