martes, 24 de enero de 2012

(O.T.N.I.) Objeto Tortillístico No Identificado, y otras cosas qué también existen!


                Yo decido comer, usted también. Y por comer me refiero a pegarse una graaaaaan hartada, no del tipo almuerzo ejecutivo de a Q15. Más como…

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Justo frente a la convergencia de la séptima avenida y quinta calle de la zona 13 (14.597528,-90.530329 introduzcan estas coordenadas en google maps), de esta cosa que se puede llamar ciudad capital, se encuentran ubicadas las mixtas del Fischmann. De una caceta verde se origina el O.T.N.I.  Que viene siendo como una representación apoteósica de la mixta tradicional, y que se caracteriza por manipular la sinapsis de la región límbica del cerebro a su sabor y antojo. Y es que con naturaleza parasítica lo único que desea es ser consumido para poder seguir perpetuándose.


 (la mothership)

Existe la posibilidad de que sea un mecanismo neuronal también, algo así como un neurotransmisor delicioso. Que actúa en la corteza frontal justo en el sistema de recompensa y por eso el placer absoluto al clavarle cada uno de los dientes, definitivamente hay chispas en mi cerebro.

Desde que lo atravesamos con los incisivos, lo destazamos con nuestros caninos y terminamos por molerlo en lo más recóndito de nuestra mandíbula, el O.T.N.I. aventaja a cualquier raciocinio o negación de instinto que intente ocupar hasta a la mente mas privilegiada.  Tal vez son las capas de ambrosia convertida en guacamol. O quizá sea su área superficial que supera los 170 cm2 de cada lado. No puedo dar seguridad del “¿por qué?” (como diría un dirigente), sin embargo, si puedo constatar que este ente puede desbalancear químicamente nuestro cerebro en búsqueda de su consumo perenne.


(O.T.N.I.)

No se trata de una cuestión metafísica, este objeto es francamente la mejor representación de que vivimos en un mundo físico y que el dualismo está arraigado nada más a nuestra necesidad de espiritualidad. NO! el O.T.N.I. nos lo evidencia con un zarpazo de embutidos en la sien.  Se pueden contar no una ni dos, sino tres salchichas. Una cantidad un poco inferior de chorizo y longaniza fritas, y no asadas. Así como también carne a la plancha, todo finamente cortado para volver la experiencia más eficiente. Monismo de sabor que nos causa satisfacción, y como no pensar que actúa directamente en mi cerebro.


(sorpresa)

Ya al final mis neuronas pueden estar fundidas de tanta actividad, o más bien puede ser una neuralgia, lo importante es la sonrisa en mi cara. El O.T.N.I cobro otra vida a cuestas del hedonismo gastronómico. Qué ¿como me hace sentir eso? ...pues bien.

Diagnóstico del Dr. Phill culinario:

Calidad (4/5): Es absurdo tratar de evaluar objetivamente a este objeto que definitivamente se apodera de mi al comerlo, pero sé que no es perfecto.

Precio (8/10): pagar Q25 por un plato, que a la vez es una obra ingenieril alimenticia, el tamaño de esta tortilla se merece un programa en el Discovery.

Riesgo (4/10): la locura no es algo que me preocupa, el lugar es tranquilo, solo me preocupa que pudiera ya no estar ahí.

Calificación ponderada en piolos: 4.84


Y así actúa el O.T.N.I.