viernes, 24 de noviembre de 2017

MEHrido Combo

Tuve un microbús Volkswagen; rojo con negro, me encantaba y esa melancolía... Cuando comí por primera vez Querido Combo estaba maravillado que pudieran cocinar adentro del carro de mis sueños. Mi experiencia con esas hamburguesas y con mi carcacha tenían varias cosas en común…

El crew Querido Combo iba a estar el domingo el Plaza Futeca quería ver de nuevo al microbús. Al llegar vimos dos ahumadores con ventiladores para arreciar las brasas. Contiguos en línea, varios chimney starter, lo que evidenciaba coordinación y una línea de producción bien ensamblada. Los ventiladores hacían que densos tornados de humo salieran desde adentro y en esa emanación de olores los parrilleros echaban punta en medio ritmos de R&B y Hip Hop suavecito. En la parte frontal atravesando la calle de acceso estaban bajo un toldo los cómplices de Hops Brewing Co. Y además la entrega de las Tino, una bebida propietaria de los QC.

Quiero dejar claro QC vende una experiencia. Su buena presencia en redes sociales, su sobria y atractiva imagen gráfica y la asociación con otros emprendedores de la industria gastronómica. Son congruentes con su producto y con la idea que ejecutan. Me encanta que proyectan el DIY, lo sustentable y la camaradería. Los platos en los que sirven son biodegradables, no hay utilería de plástico. Las Tino son envasadas por ellos mismos en contenedores de vidrio y ellos mismos educan a los comensales a llevársela y darle un segundo uso. En fin, hay varias cosas que esta gente está haciendo muy bien y que seguramente muchos los usarán de modelo, son en definitiva pioneros y un grupo de influencia del movimiento #foodie en Guatemala.

Pasemos entonces con las estrellas del evento…

Estaba decidido, compartiríamos una burger y un bulldog. No había tenido el privilegio de probar el bulldog y soy un fanático de las salchichas (oh si), además, en mi expedición original aun no existían. Nos depositamos bajo uno de los toldos y pactamos comer una mitad de cada cosa (para sentirnos menos gordos quizás, el precio también influenció). “Atinadamente” pedimos dos botellas de Tino, una de cada sabor disponible: Frutos del Bosque, una combinación de bayas rojas, ligeramente gasificada, mi bebida favorita de la tarde. Ligeramente espesa con el nivel perfecto de dulzura (igual a mi jaja); y una Limonada con Chang (como le dice ahora la gente posmoderna “”CHIA”” pff) infusionada con jengibre y yerbabuena. Muy refrescante y de un sabor bastante bueno, tenía un final algo amargo, se lo podría atribuir a un limón oxidado o quizás un cuchillo desafilado cortando la yerbabuena. Beberia seguido las dos si las vendieran en la tienda o en el super.



El servicio fue rápido y preciso, cordial pero algo frio, la burger fue entregada inmediatamente reforzando la idea de buena coordinación, el bulldog lo esperamos un par de minutos.  El bulldog según me había explicado la chica que me cobró era una salchicha alemana en un pan pretzel cubierto de pepinillos, tocino y mostaza. Como diría Jack el Destripador, vamos por partes. El pan estaba bien, no muy pretzel en realidad porque la típica piel del pretzel no era evidente, sin embargo el pan no es malo. Es un buen vehículo, no se ahueva, se mantiene consistente, entero y levemente chicloso durante toda la comida. La salchicha es el centro de atención, como debe ser, ¡Es una salchicha blanca asada a la perfección! Jugosa y de buen tamaño (aunque sea difícil, veamos más allá del juego de palabras no intencionado). Las marcas carbonizadas, intencionadas por cocinarse rápido a fuego alto, permiten que el interior quede jugoso. Embelleciendo la salchicha va el pepinillo picado agridulce, probablemente Heinz, podría no estar ahí, en realidad es irrelevante. Encima viene una generosa capa de tocino ahumado picado en trozos, acá el balance casi se rompe. El tocino es de paquete, no tiene nada de malo, pero lo ahúman demasiado y no es para menos, el tocino siempre debe cocerse muy bien. El problema es el grosor. Esto hace que la superficie de cocimiento no sea óptima y termina sabiendo solo a humo. Para concluir una línea de mostaza, es una mostaza suave, poco punzante, pero de buen sabor que cierra con un buen broche al bulldog.




El periplo estaba por concluir y la burger desfilaba a la final. En papel la hamburguesa es digna de un troglodita recatado: carne rellena de queso azul y mozzarella, envuelta en dos tiras de tocino elegantemente coronada por chimichurri, rodajas de pepinillo y un pimiento asado en un pan de semilla de amapola. La primera mordida nos da la primera vista al precipicio en el interior de la bola de carne. El queso mozzarella está perfectamente derretido, el queso azul.. ausente, me decepciona un poco. De primas a primeras la hamburguesa se ve increíble, una concocción de ingredientes finamente construidos, sin embargo al morder la carne la realidad se me atraviesa. Deduzco que arman la bola alrededor del queso adelgazando la carne y no creo que sellen la carne antes de ahumarla. Adentro se percibe el anillo de humo que dejan los jugos al migrar, lamentablemente en mi hamburguesa migraron para no volver. El chimichurri sabe muy bien, emulsiona adecuadamente todo. El pepinillo me sabe a Price Smart, no es algo terrible, pero por el precio espero más. El chile pimiento hace su trabajo muy bien y le da un matiz sutil que combina bien al chimichurri. Finalmente el pan de amapola. Muy delgado, no le hace justicia, en mi opinión le vendría mejor un brioche o un rollo de papa. Lo sentí particularmente desabrido, como cuando te comes el pan francés al día siguiente y no acabado de comprar. Una hamburguesa bonita, mas no memorable, no estaba contento.




Al terminar tenía que limpiar el paladar con una cerveza. Tenían IPA, Lager, Stout y una Ale. Escogí “la nueva” Amber Ale porque tengo cierta predilección por las Ales y sus sabores frescos y frutales, en especial un Domingo de calores como ese. Me preguntaron si prefería otra porque tenían que acabárselas antes de poder servir la Ale, en realidad no quería, quería probar la Ale además soy un necio. Me dieron mi cerveza, una pinta de Graciela: una Pin-up desnuda de pelo oscuro gozando de abrir una botella de licor, genial. La cerveza estaba tibia, en parte por necio, el sabor era bueno pero no tenía mucho cuerpo. El color más que ámbar tiraba a un café algo opaco. Quisiera volver a probarla fría, y las otras iteraciones que vengan. El vaso lamentablemente no es para llevar pero si reutilizable

TL;DR Querido Combo es una idea genial, la ejecución no es sobresaliente, a mi parecer, pero venden una excelente experiencia. Son definitivamente pioneros del foodtruck y del movimiento #foodie guatemalteco. El bulldog me encanto, pero puede mejorar, específicamente el tocino que estaba saturado de humo. La hamburguesa fue bastante decepcionante. Seca, y sin mucho sabor, los aderezos brillaron más. El pan pasa desapercibido por apático. Me quedo con las Tino, sobre todo la de frutos del bosque, Q25 cada botella. Las cervezas de Hops Brewing Co. la volvería a probar aunque valga Q55. En general pagás la experiencia, una experiencia caaaara. Las hamburguesas valen Q60, los bulldogs Q55 y solo lo acompañan unas tristes papalinas. QC tiene un largo camino por delante, gente que los visita seguido y buenas alianzas con otros emprendedores culinarios. En lo personal creo que como con mi microbús tomaremos caminos distintos, al menos por un tiempo…




Drake sin “Hotline Bling” (referencia desactualizada *tos, tos*) califica así:

Calidad (3/5): tienen una idea fantástica y buenos ingredientes. La ejecución se queda corta al masificar las hamburguesas. Las salchichas son geniales (lo dije).

Precio (3/10): usualmente cuando gasto tanto dinero estoy al menos feliz temporalmente, esta experiencia no fue así, solo era un gordo decepcionado al final. Tuve que esperar el bono para ir a comer ¡me entienden, asalariados!

Riesgo (3/10): zona 14, centro comercial, parqueo cerrado, toldos. Es el equivalente a andar un triciclo. Lo que me puede pasar es morderme la lengua y llorar al ver el estado de cuenta.


Calificación ponderada en piolos: 3.33 ¡MEH!

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